contacto

Arte y tecnología, un matrimonio fascinante

La comunión entre arte y tecnología no es nueva, pero en años recientes ha transformado las posibilidades de ambos.

techart

Leonardo da Vinci era un hombre renacentista y, en parte, eso explica su interés en casi todas las disciplinas humanas, artísticas y científicas, especulativas y objetivas. Leonardo es el pintor admirable de la Mona Lisa y La última cena, pero también el excéntrico inventor de un helicóptero, instrumentos musicales y bélicos e incluso una calculadora. Es cierto que la manera de hacer arte de entonces exigía una formación cabal: la perfección de las formas es resultado directo de la precisión de los cálculos.

¿Pero qué pasa si, por un momento, retiramos el elemento histórico de este panorama? Quizá podríamos decir entonces que tenemos uno de los mejores ejemplos de la fértil relación entre arte y técnica, dos formas de la creatividad que de pronto nos parecerían alejadas pero que, en realidad, han estado más cercanas de lo que creemos.

Así, por ejemplo, en la idea misma de techne, el concepto que los antiguos griegos oponían a la epistēmē, el pensamiento. La techne se refería a la acción, tanto en un sentido manual como en uno quizá más meditado pero aun así práctico. Hacer las cosas implica conocimiento, pero sobre todo decisión, voluntad.

Las últimas décadas se han caracterizado por la presencia cada vez más cotidiana y hasta imprescindible de la tecnología en nuestras vidas. Esto implica uso pero también transformación. Hay hábitos y prácticas que se han transformado o surgido al ritmo de estos cambios. Y el arte, en la medida en que es una reflexión sobre la vida en sí, la vida que transcurre, no es ajeno a esto

La música se transformó de la mano de Karlheinz Stockhausen y Edgar Varèse, quienes experimentaron con el sintetizador y otros instrumentos electrónicos. Ahora es posible hacer esculturas de luz y “pintar” con videoproyecciones edificios completos. La literatura se transmite vía SMS en Japón y el libro se ha nutrido con nuevas características que la edición tradicional ni siquiera soñaba. Las artes escénicas también se han beneficiado de las herramientas digitales y otros recursos de esta época.

Ahora, sin embargo, es distinto. Si antes la la tecnología era instrumento del arte, ahora ese lugar ha cambiado y, más bien, la tecnología es material arte, sujeto de examen, materia de discusión. Si la tecnología es forma parte tan decisiva de nuestra vida diaria, si está transformando el mundo y nuestras formas de habitarlo, entonces es evidente por qué, en este momento, su relación con el arte se encuentra en un punto abierto, de crítica y reflexión pero sobre todo de posibilidades.

Añade tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

*

Si deseas compartir un link, acótalo entre estos tags <l>link</l>

DERECHOS RESERVADOS @ 20 14 | AVISO DE PRIVACIDAD